Casa daPausa.

Vuelves de la playa. Recibes una toalla, conversas sobre tus preferencias y encuentras un lugar para bajar el ritmo.
El confort empiezacuando alguien escucha.
Luz, temperatura, silencio. Antes de la sesión hay tiempo para decir qué te hace sentir a gusto. Una conversación breve acompaña el paso de la vida del hotel al espacio de cuidado.

Del mar,al agua dulce.
Una ducha después del mar. Los pies sobre la piedra fresca. El agua dibuja pequeñas ondas y la sombra de las hojas cambia el jardín mientras te quedas.
Cincuenta minutospara el cuidado.
Una sesión individual de relajación, con preferencias conversadas antes. Lino, sombra y un ambiente resguardado. Hay espacio para ajustar el confort y respetar tu ritmo durante la sesión.

La sesión termina.La pausa puede seguir.

Una reposera, un libro que todavía puede esperar y agua cerca. Eliges si quieres volver a la casa o quedarte un poco más mirando cómo se mueven las hojas.
Haz lugar para una pausaen tus días.
El cuidado entra al cuaderno cuando lo eliges. La casa, la mesa y los otros momentos siguen por tu cuenta.
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